El sábado, mi hermano me dice… te apuntas para un trago??? Yo le respondí, si me animo bajo…. Un par de horas después, bajé y me encontré con mis amigos… que por cierto, no los veía y no tomaba con ellos hace como 3 años….
Todo esto me hace pensar, ¿Qué pasó con toda esa mancha que fielmente nos reuníamos todos los sábados a embragarnos? ¿Qué pasó con mis amigos y sobre todo, conmigo, que hizo que nos distanciáramos?
Pensando, me pongo a recordar y sacar cuentas… no es que hayamos dejado de ser amigos, no es que no nos guste frecuentarnos (que dejamos de hacerlo), lamentablemente, los círculos amicales, con el paso del tiempo, cambian, la gente crece, ya no somos los mismos adolescentes que irresponsablemente salíamos a embriagarnos fielmente todos los fines de semana. Definitivamente las cosas cambian, la gente crece y con ese crecer, y las propias responsabilidades del trabajo, la universidad y la enamorada, uno poco a poco va dejando de frecuentar a esas personas con las que “creciste”…
Pero no es tan trágico, pues, esa noche conversábamos como si no hubiera pasado un solo día que no nos veíamos, todo era tan “natural” entre nosotros, el migue quedándose jato, el nero haciendo sus escándalos de siempre… lógicamente todos estamos más viejos, más curtidos, con diferentes experiencias acumuladas y heridas sanadas….
Al final me di cuenta que nunca pierdes a tus amigos, simplemente llega un momento en la vida de cada quien que necesita hacer un cambio, “crecer”, separarte de ese grupo de gente (que tanto aprecias), porque si no lo haces, te sigues sintiendo el mismo adolescente (que ya no eres)… Todo esto forma parte del crecer y madurar, pero cuando llega el momento en que te sientes “listo”, cuando ya te sientes más “estable” emocionalmente luego de todos esos cambios que te van pasando, cuando tienes un problema, siempre terminas recurriendo a ellos, a esos locos con los que creciste, con los que aprendiste a montar bicicleta, con los que te metiste tu primera tranca, con aquellos que estuvieron contigo cuando te accidentaste diciéndote… más te vale que el carro quedara peor que tú…